
ROVROVODONTOLOGÍA VITAL
REVISTA ODONTOLOGÍA VITAL
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una mayor probabilidad de inclusión dental,
especialmente debido a las angulaciones de los
3M mandibulares (46.2 ± 26.8).
Los resultados muestran que, en el maxilar
prevaleció la angulación distoangular (234
dientes, 26.83 %), mientras que en la mandíbula,
la angulación mesioangular fue la más común
(295 dientes, 33.83 %). En ambos huesos,
predominó la posición A (521 casos, 59.74 %) y la
clase I (721 casos, 78.68 %), sin que se observaran
diferencias entre el lado derecho e izquierdo.
La clasicación de los terceros molares (3M)
según Winter y Pell-Gregory es una herramienta
útil y ampliamente utilizada, aunque sus
resultados varían de acuerdo con la población
estudiada. En el maxilar, se presenta una mayor
variabilidad en cuanto a la angulación, el nivel
de inclusión y el espacio para el brote si se
compara con la mandíbula.
Con respecto a la clasicación de Pell-Gregory,
los resultados varían según el nivel de inclusión
y el espacio para el brote. Sin embargo, en
la clasicación de Winter, la mayoría de los
estudios coinciden en que la angulación más
común es la mesioangular, la cual se asocia
con daño a las estructuras adyacentes, como
el conducto dentario inferior o el segundo molar
(Adamska et al., 2020; Kalaiselvan et al., 2020;
Khouri et al., 2022; Santos et al., 2022).
Los hallazgos radiográcos más comunes en
este estudio fueron en el maxilar, la proximidad
de los 3M al seno maxilar, con 336 dientes
(48.35 %), seguido de las lesiones radiolúcidas
con 281 dientes (40.43 %). En la mandíbula,
las lesiones radiolúcidas fueron las más
frecuentes con 320 dientes (45.52 %), seguidas
de la proximidad al conducto dentario, con 288
dientes (40.97 %).
La detección de la proximidad del 3M a
estructuras anatómicas adyacentes, como el
seno maxilar o el conducto dentario inferior,
es un aspecto clave durante la evaluación
radiográca, porque permite una planicación
adecuada del acto quirúrgico y minimizar las
posibles complicaciones derivadas de esta
relación anatómica (Balel et al., 2024; Haddad
et al., 2021; Jacques et al., 2023; Jaroń y Trybek,
2021).
La presencia de lesiones radiolúcidas es un
elemento importante por considerar para la
orientación adecuada de los pacientes y la
necesidad de la extracción quirúrgica de los
terceros molares. En ese sentido, Li et al. (2022)
recomiendan la extracción proláctica de los
terceros molares asintomáticos cuando, al
examen radiográco, se observa una imagen
radiolúcida máxima de 2-3 mm, al tomar en
consideración que es indicativa de cambios
inamatorios o quísticos a nivel del saco
pericoronario, los cuales progresarán con el
tiempo.
Se coincide con diversos autores en que
la evaluación de los terceros molares (3M)
mediante una radiografía panorámica,
utilizando las clasicaciones de Winter y
Pell-Gregory, es un método válido, rápido y
confortable para el paciente, quien recibe
menos radiación que con un estudio
tomográco. Este último puede indicarse según
los hallazgos que se obtienen en la radiografía
panorámica (Baqain et al., 2020; Kalaiselvan et
al., 2020; Khouri et al., 2022).
A pesar de la relevancia de los hallazgos, esta
investigación presenta ciertas limitaciones que
deben considerarse al interpretar los resultados.
En primer lugar, el uso de un muestreo no
No. 45, Vol 2, (24) 46-59, jul-dic 2026, I ISSN:2215-5740