
REVISTA ODONTOLOGÍA VITAL
ROVROVODONTOLOGÍA VITAL P. 43
No. 44, Vol 1, (24) 40-59, ene-jun 2026, I ISSN:2215-5740
como la dicultad en la coordinación motora,
la sensibilidad oral y la resistencia al contacto
físico dicultan la higiene bucal.
Además, el uso de medicamentos que
contienen vehículos azucarados, como la
risperidona, el ácido valproico, la lamotrigina,
el metilfenidato, la carbamazepina, la
norepinefrina, la serotonina y la trazodona,
puede provocar efectos secundarios en la
salud oral tales como agrandamiento gingival
o sialorrea (Suleiman et al., 2021). La preferencia
por dietas cariogénicas y la hiposalivación
inducida por medicamentos incrementan el
riesgo de caries y enfermedades periodontales
(Tirado et al., 2021; Barragán et al., 2022).
Es importante que, cuando los niños con
autismo presentan un traumatismo dental,
se genere una patología signicativa, ya que,
además de la hiperactividad en niños de corta
edad, como consecuencia de un exceso de
opioides en el organismo, se produce una baja
percepción del dolor. Esto puede retrasar la
detección y el tratamiento de lesiones orales
signicativas (Perales-Terán et al., 2021).
Estos pacientes requieren una atención integral
desde el ámbito clínico, en colaboración con
sus padres o cuidadores, ya que estas técnicas
deben aplicarse tanto en la consulta como en el
hogar.
Es en este entorno donde comienza a generarse
la conanza en el ámbito odontológico y la
tranquilidad del niño hacia el profesional,
debido a que la herramienta cumple una
función informativa y educativa para conocer
los diferentes tratamientos para seguir (García-
Franco et al., 2019). Estrategias como la técnica
decir-mostrar-hacer y el clinical holding
pueden facilitar la adaptación del paciente al
entorno odontológico y favorecer un resultado
satisfactorio durante la atención, especialmente
en niños.
Una comunicación adecuada y el
establecimiento de un entorno seguro y
predecible son fundamentales para generar
conanza y minimizar la ansiedad (García-
Franco et al., 2019).
Es fundamental poseer conocimiento y
comprensión acerca de los patrones de
comportamiento de las personas con TEA, ya
que todo el equipo odontológico debe estar
preparado para responder ante sus respuestas
cambiantes y atípicas, así como ante los
estímulos sensoriales que puedan afectar la
conducta del paciente, lo que puede conducirlo
al mal humor, a vocalizaciones inusuales o a
la frustración (Hermida y Pino, 2022; Barbosa,
2019). Esto se debe a que en algunos casos
estos pacientes presentan un manejo difícil, la
atención odontológica constituye un aspecto
esencial de la salud que no siempre se aborda
adecuadamente en niños con necesidades
especiales.
En los niños con autismo, las actividades
de higiene oral representan un desafío,
pues muestran diversas dicultades, por
esto, es primordial que estos niños asistan
tempranamente a una consulta con el
odontopediatra para instaurar prácticas y
familiarizarse con la odontología, estableciendo
rutinas en la higiene oral (Barragán et al., 2022;
Hermida y Pino, 2022).
En este contexto es fundamental que los
odontólogos reciban formación especíca
para atender a pacientes con TEA, ya que
para las familias resulta difícil encontrar un
profesional que brinde esta atención de